En estos días, del 2 al 13 de diciembre, se está celebrando en IFEMA la cumbre del clima COP25. La preocupación ambiental es global y todos debemos realizar esfuerzos colectivos e individuales. Las empresas deben implementar nuevos procedimientos que sean amigables con el medio ambiente.

Muchos de los productos desarrollados para la industria alimentaria, con presencia en supermercados y en la restauración organizada, principalmente en el vending y en los esquemas ‘Grab and Go’ y ‘delivery’, como los cafés para llevar, las botellas de agua, sándwiches envasados, ensaladas, etc. hacen uso de envoltorios individuales de materiales plásticos de un solo uso, la anti-ecológica economía del usar y tirar. A todo esto, añadimos cubiertos, bolsas, pajitas, etc.

Conscientes de la problemática de su elevado uso, tanto la organización mundial de la salud, como el parlamento europeo y sobre todo, la opinión pública, hacen cada vez más exigente la necesidad de reciclaje de plásticos. La industria tendrá que reducir el uso y comercialización de este material, siendo esto también responsabilidad de los establecimientos de restauración y finalmente de los consumidores.

Starbucks anunció en 2018 que eliminaría las pajitas de plástico y que estaba trabajando en el desarrollo de tapas y recipientes compostables. Vitalista, una start-up diseñada en EMO en 2006 y que actualmente es propiedad de SERUNION, reparte menús a empresas bajo la consulta de nutricionistas con un posicionamiento de comida fresca, sana y equilibrada, y además lo hace tras modificar en 2019 todo su packaging evitando el uso de plásticos.

Respecto al delivery, deberá sí o sí, adaptarse rápidamente ante el creciente rechazo a los plásticos de uso individual, aunque está claro que es un segmento en alza, porque comer o cenar fuera ya no es un lujo aspiracional; está asimilado como algo cotidiano. Para un numeroso grupo de consumidores que viven en periferias o zonas residenciales, que trabajan toda la semana y que no tienen tiempo de cocinar, el plan de diario o incluso el de fin de semana, con ‘cena y cine’ tiene a veces los inconvenientes climáticos, el tráfico, el aparcamiento o buscar un canguro. De este modo, en ocasiones, se ha convertido en más aspiracional pedir la cena y que sea entregada en el calor del hogar, donde el cine es nuestra sala de estar, conectada a La Liga, Amazon prime o Netflix.

Aún estamos lejos de poder eliminar el plástico, muy presente en la restauración organizada. No se eliminará completamente en 2019 ni en 2020, pero si debe ser eliminado a medio plazo. Es lo que exige la sociedad.

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